Ojalá ninguno de tus miedos lleve mi nombre.


Porque la vida te ofrece escasas ocasiones donde zambullirte en el placer de reír con ganas abrazada a otro destino. La vida te ofrece la posibilidad de rellenar esa página en blanco con letra espontánea, con libertad, con aceptación, sin desear que ninguno de los dos cambie, sabiendo que nada nos pertenece salvo, ese instante, en el que se desea sin miedo. Y ahí empieza el desafío y/o la penitencia para quien ya va caminando junto a alguien.

Me parece una persona distinta de las que he frecuentado en las siestas de mis documentales. No es de extrañar, porque la fantasía suele acomodarse a los deseos y, adereza las imágenes con complementos inesperados, que uno no sabe que tiene en el sótano de su memoria.

Allí estaba la verdad. Y la verdad, es que siempre nos tenemos ganas. Y las ganas...que siempre han sido/y seran unas egoistas desmedidas, han mandado a tomar viento los pensamientos, los sobresaltos, los recuerdos de cualquier realidad y me concentro, tan sólo, en ser feliz contigo y disfrutar(nos) con este cielo que nos habita. ¿Es malo gustarse? Dime.

2 comentarios:

Atrevete a decirme lo que piensas...Estoy deseando saberlo. Vaaaaaa, dímelo.