Átame a ti tan solo llevándome de tu mano...a mi paraíso.



¿Vienes o vas? -me preguntaron anoche. 
Y la dije mirándole el deseo que brillaba en sus ojos: Voy...pero contigo. 

 No hay mejor trampa en la que caer que la de unos ojos que te miran con deseo. Desabrochar una sonrisa inesperada, hilvanar una conversación con jirones de otras telas que resultan atractivas, bailar donde su piel es una fiesta, perder los gintonics porque mis dedos quieren contar los dedos de su mano, sentir su otra mano escalando por mi espalda, murmurarle algo al oido casi sin voz para que ella no te escuche y, se acerque más a tí y, preguntarle en un susurro: ¿Me dejas ser turista en tu cuello? 

 Y quedarme desnuda a la orilla de su risa. 
Ya ves: Hay sonrisas que son paracaídas. 
Se abren, te salvan. 
Y nunca se cierran, te hacen volar (en una habitación de hotel)

6 comentarios:

Atrevete a decirme lo que piensas...Estoy deseando saberlo. Vaaaaaa, dímelo.