Quiero ese deseo que me empuja a vivir en una noche, una vida entera.


Dame el más fuerte de los quesos, aquél cuyo olor es más penetrante...

Y quiero un buen vino, el que dibuja un remolino en el cristal entregando el perfume de las zarzamoras , de las cerezas, un rico sorbo en el fondo de mi garganta mientras lo mantengo ahí antes de bebérmelo.

Dame el amante que de un tirón abra la puerta de su casa y me empuje contra la pared en la oscuridad de la entrada, y me tenga ahí hasta que esté empapada y temblando, cuyos besos vengan por la barcada y comiencen su deliciosa diáspora por las ciudades y pueblos de mi cuerpo.

Al diablo con los santos, con los mártires de mi infancia puestos allí para instruirme en la fuerza de la resistencia y la fe, al diablo con el otro mundo y con sus pálidos ángeles desvaneciéndose y suspirando como muchachas victorianas.

Quiero este mundo, quiero correr hacia el océano y sentir cómo intenta arrastrarme como si yo fuese tan sólo un trocito de vidrio rayado y quiero ser capaz de resistirlo.

Quiero caminar tambaleándome y agitándome por los bares y los cuartos de atrás, por los hoteles relucientes y los campos cubiertos de girasoles abandonados y los parques donde sueltan a los perros a pesar de los carteles, donde se huelen y ruedan juntos por la hierba.

Y quiero acostarme en algún sitio y sufrir por amor hasta que éste casi me mate, y luego quiero alzarme de nuevo y ponerme ese vestido corto negro.

Y esperar a que tú, sí tú, vengas y te arrodilles y me digas tan sólo lo jodidamente hermosa que estoy con él.


Al deseo de Kim Addonizio.

2 comentarios:

Atrevete a decirme lo que piensas...Estoy deseando saberlo. Vaaaaaa, dímelo.

Era sencillo. Era bonito. Era ContiGO.




Él le dijo mientras intentaba desvincularse de su vida: 
Nada tendrá el mismo sabor si tus labios están lejos, dónde quedará la sensación de verte bailar sin música, quién dormira en el lado izquierdo de tu cama, por qué nunca fuimos capaces de mirarnos a los ojos y decirnos la verdad. Dime. Las cosas duelen cuando no tienen remedio, cuando se escapan de las manos. Nuestro amor se esfumo lentamente, se fue apagando sin que ninguno de los dos fueramos capaces de dar el paso y asumir la derrota. No fuimos valientes para salvar nuestro territorio. Ese que ahora está ocupado por un tipo anodino pero del cual me dices que te hace feliz. Te llevaré en mi memoria porque fuiste un amor inolvidable. Me has enseñado tanto y tan bueno. Cómo olvidarte, amor.
Y ella no supo responderle porque su desamor destilaba olvido.

Un error común es querer mirar lo que fue ayer con los ojos de hoy, intentando que los momentos que están por vivir sepan igual cuando lo que ocurre es que ni tú ya eres el mismo. Como si fuera tan fácil, si fuera como sentir de nuevo caricias ya sentidas o querer dar un mismo beso en otros labios por segunda vez. ¡Imposible! Te digo que el amor que viviste, ese, ya nunca regresa. (Pero por qué olvidarlo si te hizo feliz)

No hay parejas felices, hay personas felices que hacen pareja.


Publicado por Olivia/Alex Howard en Abril 2016.

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Atrevete a decirme lo que piensas...Estoy deseando saberlo. Vaaaaaa, dímelo.