Caminando por la senda del olvido.


Yo no sé que nos pasa pero hemos borrado las huellas de las personas y de los animales. Después comenzaran a borrarse los caminos (esos que no nos llevan a Roma). No sé si tú lo sabes pero estamos perdiendo frutales, saltos de agua, cuevas, sembrados, veredas. Esas sendas que circundan los pueblos y que eran dibujadas por el paso de los habitantes y del ganado. Ojalá sirvan estas cuatro letras para tomar conciencia de esta perdida. Una entre tantas.

Eran sendas, caminos que llevaban a las personas hasta los guardacantones del camino, hasta el agua, el calor y la sombra según la estación del año. Eran caminos que tenian una ocupación cotidiana del trabajo. Pero también una oportunidad para disfrutar de las excursiones con filete empanado y tortilla de patatas.

En estas rutas no incluyo el trekking de fin de semana, esas que están atestadas de domingueras/os embutidos en mallas de licra con los socorridos chubasqueros color fluor que espantan hasta al más pintao'. No, no te hablo de esos. Te hablo que con la muerte de sus últimos habitantes y el abandono de estos pueblos, no solo estamos perdiendo el patrimonio material sino que la pobre naturaleza se está engullendo, ella solita, las sendas y caminos que ya nadie pisa.

Aunque no lo creas estos caminos funcionaban como verdaderas conexiones neuronales que nos atrapaban con su modo de vida y casi de pensar (elijo este o aquel) que están expirando, expulsados por el imparable y creciente éxodo a la ciudad.

Cada vez hay menos lugareños que puedan explicarte cómo ir de un sitio a otro en los alrededores de estos pueblos fantasma. Perdemos (todos) el patrimonio inmaterial del recorrido del mismo, las prodigiosas sensaciones de luz, sonidos y aromas que proporcionan cada caminata que emprendemos por estos lares.

Seguimos perdiendo (todos) la memoria de lo que esos caminos vieron a su paso de tanto habitante: la huida de profugos, el paso de viajeros entre pueblos, y por qué no, los cautelosos pasos de los enamorados en busca de un recodo donde reconocerse.

Ya ves, primero se borraron las huellas de las personas por estas sendas. Después fueron los caminos al no ser habitados. Todo conlleva a un elocuente olvido del olvido.

 Escrito por Olivia/Alex Howard en Mayo 2016

6 comentarios:

  1. Me parece que cada vez se están recuperando esas sendas perdidas por lo menos ne le norte. Rutas que se cerraban y abriendo otras. Un abrazo

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  2. ¡Vaya! Me das una alegría inmensa. No todo está perdido. Ojalá cunda el ejemplo y se vayan recuperando esas rutas por los alrededores de Madrid que está últimamente necesitado de tantas cosas. Me he alegrado al leerte.

    Un abrazo.

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  3. Bueno,por aquí,por el sur seguimos caminando por esos caminos para muchos jóvenes ya olvidados y sin embargo con más vida que antes puesto que cada año son más los turistas que deciden quedarse a vivir por estos lares.Sobre todo en los pueblos pequeños,en esos donde aún es ley dar los buenos días y las buenas tardes.

    Besos y abrazos:):)

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  4. Hay sendas llenas de olores milenarios a bosques, hay rincones donde tumbarte boca arriba, desparramada la melena mientras las hojas la enredan con sus dedos, hay caminos que al pisarlos ves, en el barro la huella de un ciervo o la endidura de una pata de jabalí, existen expladas plaagadas de margaritas y de robles centenarios donde por costumbre el sol baja a desayunar y la luna a cenar, exinten rutas, que tu crees, haber descubierto y en realidad, si te paras, un momento a escucharla, juega contigo a las adivinanzas, dejandote abierta, la posibilidad de quien sabe cuantos antes que tú se dejaron besar por todas las sensaciones, que ahora, a ti, te embelesan o que eres la descubridora, de quien sabe cuantos despues que tú, dejaran las huellas de sus besos...

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  5. ¡Vaya!No dejo de sorprenderme porque me encanta leer lo que me cuentas, Teresa. Es una gozada sentir que los pueblos se llenan de nuevo de algarabía. Nuestras raices se encuentran allí por mucho que nos vendan que la ciudad es el paraíso (por tener todo a mano) Prefiero el agua del arroyo que discurre tranquila por mitad del pueblo aquel perdido, el trino de los pajaros al despertar, el aire entonando su música cuando va a cambiar el tiempo...Tantas cosa hermosas que hemos olvidado y que hay que volver a ellas. Como lo que me cuentas de que las gentes saludan dando los buenos días. Ese gesto que debería hacerse por pura cortesia/educación lo convierte la sociedad en una actitud viejuna. No sigo con el tema que me enciendo jajajaja

    Muchos besos y un abrazo lleno de mi amistad.

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  6. Me encanta lo que me cuentas de que el sol baja a desayunar y la luna a cenar. Esas explanadas de margaritas, de robles centenarios...Me describes el paisaje ideal para dejarse vivir por esa naturaleza que habla, que respira, que te deleita los sentidos con mil y una sensaciones. Es un privilegio vivir cerca de un bosque donde dejas en libertad a las dos fieras que te habitan. Verte danzar en tu habitat debe ser una gozada. Por eso, ya sabes, tus hermosas palabras son mi alimento de lo que me pierdo...

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