Era sencillo. Era bonito. Era ContiGO.




Él le dijo mientras intentaba desvincularse de su vida: 
Nada tendrá el mismo sabor si tus labios están lejos, dónde quedará la sensación de verte bailar sin música, quién dormira en el lado izquierdo de tu cama, por qué nunca fuimos capaces de mirarnos a los ojos y decirnos la verdad. Dime. Las cosas duelen cuando no tienen remedio, cuando se escapan de las manos. Nuestro amor se esfumo lentamente, se fue apagando sin que ninguno de los dos fueramos capaces de dar el paso y asumir la derrota. No fuimos valientes para salvar nuestro territorio. Ese que ahora está ocupado por un tipo anodino pero del cual me dices que te hace feliz. Te llevaré en mi memoria porque fuiste un amor inolvidable. Me has enseñado tanto y tan bueno. Cómo olvidarte, amor.
Y ella no supo responderle porque su desamor destilaba olvido.

Un error común es querer mirar lo que fue ayer con los ojos de hoy, intentando que los momentos que están por vivir sepan igual cuando lo que ocurre es que ni tú ya eres el mismo. Como si fuera tan fácil, si fuera como sentir de nuevo caricias ya sentidas o querer dar un mismo beso en otros labios por segunda vez. ¡Imposible! Te digo que el amor que viviste, ese, ya nunca regresa. (Pero por qué olvidarlo si te hizo feliz)

No hay parejas felices, hay personas felices que hacen pareja.


Publicado por Olivia/Alex Howard en Abril 2016.

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