La sincronia lírica de un beat entre dos personas.


Y de pronto, mi madre me cogió y me abrazó.
 -Te quiero- me dijo al oído. 
-Yo también- le contesté, pero noté cómo le cambiaba el rostro... 
-¡No, no!-me recriminó-. Yo también no es un te quiero, no lo olvides nunca Alex. 
-Te quiero, mamá. ¡Te quiero! ¡Te quiero!- le grité con ganas de sacar la bandera blanca del amor puro. Ese que te llena de amor sin pedir nada a cambio.

2 comentarios:

Atrevete a decirme lo que piensas...Estoy deseando saberlo. Vaaaaaa, dímelo.