Ojalá ninguno de tus miedos lleve mi nombre.


Porque la vida te ofrece escasas ocasiones donde zambullirte en el placer de reír con ganas abrazada a otro destino. La vida te ofrece la posibilidad de rellenar esa página en blanco con letra espontánea, con libertad, con aceptación, sin desear que ninguno de los dos cambie, sabiendo que nada nos pertenece salvo, ese instante, en el que se desea sin miedo. Y ahí empieza el desafío y/o la penitencia para quien ya va caminando junto a alguien.

Me parece una persona distinta de las que he frecuentado en las siestas de mis documentales. No es de extrañar, porque la fantasía suele acomodarse a los deseos y, adereza las imágenes con complementos inesperados, que uno no sabe que tiene en el sótano de su memoria.

Allí estaba la verdad. Y la verdad, es que siempre nos tenemos ganas. Y las ganas...que siempre han sido/y seran unas egoistas desmedidas, han mandado a tomar viento los pensamientos, los sobresaltos, los recuerdos de cualquier realidad y me concentro, tan sólo, en ser feliz contigo y disfrutar(nos) con este cielo que nos habita. ¿Es malo gustarse? Dime.

Átame a ti tan solo llevándome de tu mano...a mi paraíso.



¿Vienes o vas? -me preguntaron anoche. 
Y la dije mirándole el deseo que brillaba en sus ojos: Voy...pero contigo. 

 No hay mejor trampa en la que caer que la de unos ojos que te miran con deseo. Desabrochar una sonrisa inesperada, hilvanar una conversación con jirones de otras telas que resultan atractivas, bailar donde su piel es una fiesta, perder los gintonics porque mis dedos quieren contar los dedos de su mano, sentir su otra mano escalando por mi espalda, murmurarle algo al oido casi sin voz para que ella no te escuche y, se acerque más a tí y, preguntarle en un susurro: ¿Me dejas ser turista en tu cuello? 

 Y quedarme desnuda a la orilla de su risa. 
Ya ves: Hay sonrisas que son paracaídas. 
Se abren, te salvan. 
Y nunca se cierran, te hacen volar (en una habitación de hotel)

Agua en el cielo de mi boca.


El barco está varado pero nosotras no dejamos de viajar. Nos protege la casa. Fuera, el temporal arrecia mientras nos amamos.Me paro en los pasillos a esperarte. Te aguardo sin perder el rumbo. Sin corregir la trayectoria que me lleva hacia ti.

Tú caminas como si no supieras y te sorprendes como el primer día. Tu risa abre de golpe todas las ventanas y la luz se enciende y, me regala un salvoconducto, al fondo de tu mirada.

¿De dónde viniste? ¿Cómo adivinaste el rumbo que hace posible el encuentro? Si fue el azar, ella es mi diosa y tú, mi religión.

'A quien dices tu secreto, das tu libertad' Y ahora adivinas mis secretos en todo momento porque te dí mi libertad. Me gusta redescubrirla en ti, convertida en derroche, desparramada como un torrente por la falda de una montaña o relampagueando en mitad de la noche como un reloj que ha olvidado el tic tac y ya sólo guarda el brillo fosforescente de las luciernagas.

El faro será nuestro guia. Todo el Mediterráneo está conmigo con tan sólo recordar la última de tus palabras.

Escribeme al mar, amor, donde en las olas de tu cuerpo me bañaré.

Anhelo ser libre como tu mirada.



A veces me quedo a solas conmigo misma y veo formalidad. En mi trabajo, me invitan a alzar la copa por el logro de mi tarea cumplida. Un amigo de cafes y muchos silencios, me ha pedido que vaya a morir en su guerra. Mi vecina del 5º me hace los cargos subiendo en el ascensor para que pida perdón y dé la razón al presidente de la comunidad (su marido).

Mi amante perezoso me aconseja que vote en blanco, que tome partido, que patalee, que me manifieste mil veces ante el congreso del soberano, que no dejé de ver la tele. Que sea como todos para no sobresalir. Mi novia que besa como las actrices me dice que exija ante quien proceda para que me den lo que me corresponde y que vea Juego de Tronos para que luego se la cuente. Mi padre imparcial me ha pedido que me suscriba a ABC porque son de toda la vida de dios. Mi amiga eventual me aconseja que no dejé de escuchar la discografia enterita de los Beatles. Mi expareja me exige que esté al tanto de cada una de las cosas de las que se supone que hay que estar al tanto. (Y ráscame la espalda que me dá gustirrinín)

Mi abuelo mondadientes me aconseja que debería dejar suelto al perro y que haga pis por todos los rincones. Mi novio con barba perfumada y cuidada me pide que conteste todos los e-mail que lleguen a mi bandeja de entrada. El cura pederasta me aconseja de la importancia y deber de poner la otra mejilla. Mi profe de mates me asesora que debería entender cualquier discurso ajeno. Mi peluquera wassap me ilusiona con que debo leer cualquier libro en papel que cae en mis manos. Mi hermana díscola me impone que debería hacer un esfuerzo/todos los esfuerzos del mundo. Mi tio el conquistador me pide que debería escuchar más y hablar ná. Y asentir. (Me dice: Deberías asentir más, Olivia. Que asientes mú poco) Y callarte.

Mira, no voy a hacer nada de eso.

Es rotundamente injusto exigir lo que no somos capaces de ofrecer. Ya digo: Mientras me quedé por lo menos un motivo. Y si no queda, toca inventarlo. (Pero que no acaben con mis ganas de sacarte a bailar)

Caminando por la senda del olvido.


Yo no sé que nos pasa pero hemos borrado las huellas de las personas y de los animales. Después comenzaran a borrarse los caminos (esos que no nos llevan a Roma). No sé si tú lo sabes pero estamos perdiendo frutales, saltos de agua, cuevas, sembrados, veredas. Esas sendas que circundan los pueblos y que eran dibujadas por el paso de los habitantes y del ganado. Ojalá sirvan estas cuatro letras para tomar conciencia de esta perdida. Una entre tantas.

Eran sendas, caminos que llevaban a las personas hasta los guardacantones del camino, hasta el agua, el calor y la sombra según la estación del año. Eran caminos que tenian una ocupación cotidiana del trabajo. Pero también una oportunidad para disfrutar de las excursiones con filete empanado y tortilla de patatas.

En estas rutas no incluyo el trekking de fin de semana, esas que están atestadas de domingueras/os embutidos en mallas de licra con los socorridos chubasqueros color fluor que espantan hasta al más pintao'. No, no te hablo de esos. Te hablo que con la muerte de sus últimos habitantes y el abandono de estos pueblos, no solo estamos perdiendo el patrimonio material sino que la pobre naturaleza se está engullendo, ella solita, las sendas y caminos que ya nadie pisa.

Aunque no lo creas estos caminos funcionaban como verdaderas conexiones neuronales que nos atrapaban con su modo de vida y casi de pensar (elijo este o aquel) que están expirando, expulsados por el imparable y creciente éxodo a la ciudad.

Cada vez hay menos lugareños que puedan explicarte cómo ir de un sitio a otro en los alrededores de estos pueblos fantasma. Perdemos (todos) el patrimonio inmaterial del recorrido del mismo, las prodigiosas sensaciones de luz, sonidos y aromas que proporcionan cada caminata que emprendemos por estos lares.

Seguimos perdiendo (todos) la memoria de lo que esos caminos vieron a su paso de tanto habitante: la huida de profugos, el paso de viajeros entre pueblos, y por qué no, los cautelosos pasos de los enamorados en busca de un recodo donde reconocerse.

Ya ves, primero se borraron las huellas de las personas por estas sendas. Después fueron los caminos al no ser habitados. Todo conlleva a un elocuente olvido del olvido.

 Escrito por Olivia/Alex Howard en Mayo 2016

Quiero ese deseo que me empuja a vivir en una noche, una vida entera.


Dame el más fuerte de los quesos, aquél cuyo olor es más penetrante...

Y quiero un buen vino, el que dibuja un remolino en el cristal entregando el perfume de las zarzamoras , de las cerezas, un rico sorbo en el fondo de mi garganta mientras lo mantengo ahí antes de bebérmelo.

Dame el amante que de un tirón abra la puerta de su casa y me empuje contra la pared en la oscuridad de la entrada, y me tenga ahí hasta que esté empapada y temblando, cuyos besos vengan por la barcada y comiencen su deliciosa diáspora por las ciudades y pueblos de mi cuerpo.

Al diablo con los santos, con los mártires de mi infancia puestos allí para instruirme en la fuerza de la resistencia y la fe, al diablo con el otro mundo y con sus pálidos ángeles desvaneciéndose y suspirando como muchachas victorianas.

Quiero este mundo, quiero correr hacia el océano y sentir cómo intenta arrastrarme como si yo fuese tan sólo un trocito de vidrio rayado y quiero ser capaz de resistirlo.

Quiero caminar tambaleándome y agitándome por los bares y los cuartos de atrás, por los hoteles relucientes y los campos cubiertos de girasoles abandonados y los parques donde sueltan a los perros a pesar de los carteles, donde se huelen y ruedan juntos por la hierba.

Y quiero acostarme en algún sitio y sufrir por amor hasta que éste casi me mate, y luego quiero alzarme de nuevo y ponerme ese vestido corto negro.

Y esperar a que tú, sí tú, vengas y te arrodilles y me digas tan sólo lo jodidamente hermosa que estoy con él.


Al deseo de Kim Addonizio.

Era sencillo. Era bonito. Era ContiGO.




Él le dijo mientras intentaba desvincularse de su vida: 
Nada tendrá el mismo sabor si tus labios están lejos, dónde quedará la sensación de verte bailar sin música, quién dormira en el lado izquierdo de tu cama, por qué nunca fuimos capaces de mirarnos a los ojos y decirnos la verdad. Dime. Las cosas duelen cuando no tienen remedio, cuando se escapan de las manos. Nuestro amor se esfumo lentamente, se fue apagando sin que ninguno de los dos fueramos capaces de dar el paso y asumir la derrota. No fuimos valientes para salvar nuestro territorio. Ese que ahora está ocupado por un tipo anodino pero del cual me dices que te hace feliz. Te llevaré en mi memoria porque fuiste un amor inolvidable. Me has enseñado tanto y tan bueno. Cómo olvidarte, amor.
Y ella no supo responderle porque su desamor destilaba olvido.

Un error común es querer mirar lo que fue ayer con los ojos de hoy, intentando que los momentos que están por vivir sepan igual cuando lo que ocurre es que ni tú ya eres el mismo. Como si fuera tan fácil, si fuera como sentir de nuevo caricias ya sentidas o querer dar un mismo beso en otros labios por segunda vez. ¡Imposible! Te digo que el amor que viviste, ese, ya nunca regresa. (Pero por qué olvidarlo si te hizo feliz)

No hay parejas felices, hay personas felices que hacen pareja.


Publicado por Olivia/Alex Howard en Abril 2016.

El respeto es como el amor. No se negocia.


Lo cierto es que hoy estaba como pez en mi acuario, dando vueltas de un lado para otro, acostumbrándome a la calavera, al cofre del tesoro y a la máquina que hace burbujitas. Glup Glup.

Me considero un pez de ciudad con artrosis prematura por cambios bruscos en la temperatura del agua. Pero no me puedo quejar. Tengo hora feliz cuando se enciende una luz violeta que me indica la hora del almuerzo donde me zampo a mis hermanitos pez en forma de pienso prensado.

El encargado de darme de comer es un señor con barba rasurada y corbata desanudada que cuando llega a casa se acerca a verme y me da unos golpecitos en el cristal con el anillo de matrimonio. Y por las mañanas la encargada de darme espectaculo es la señora cuando recibe en el sofa a su amante jovencito que se ha convertido en su mejor crema antiarrugas.

Lo que desconocen ambos es que soy un pez que no sabe bucear Plof Plof Y para colmo tengo de compañero de piso a un pulpo que no deja de meterme mano.

Ayer vino visita, se acerco un tipo a la pecera e introdujo su dedo corazón en el agua y dijo: ¿A veces me pregunto si los peces duermen? A lo que respondí indignado: Serás C*****

Sus palabras son estelas de cometa, cuando su deseo baila sobre mi.


Voy sabiendo algo de tí, que me complace. Cuando te da la gana ríes como una torrentera. Rehúsas la tristeza, pero valoras la melancolía. Amas a quien te ama. Eres como eres, estás hecha para gustar.

Recuerdas bien el sabor de lo bello, lo tierno, lo inocente y recoges las fresas salvajes del camino antes de que las aplaste la bota militar del tiempo que se escurre. Amas las cosas grandes y pequeñas: al sol y a los niños, por ejemplo.


Tu patria es el amor y un par de proyectos que día a día diseñas con la estrategia tranquila de la araña. Has vuelto a tus raices después de un  tiempo extenso al lado de un tipo que sólo sabía mirarse el ombligo. Ahora me dices, con sonrisa en los ojos, que has vuelto a sentir la felicidad. Ahora tus ojos brillan, tu deseo tilila, tu fantasía tiene alas y alargas mis noches entre semana en vigilias de baile con palabras y  besos. Nuestras palabras bailan, tu deseo me enciende y yo deseo estar a un abrazo de tu pantalla. Siempre.


Defines la libertad como la posibilidad de hacer lo que te gusta y sacas la lengua a la hipocresía y a las palabras carentes de sentido. Te miras al espejo y te encuentras digna de tu propia amistad. Prefieres desgastarte a enmohecerte. Y eso me gusta.


Admiro también la dispersión generosa de tus encantos y el impetú que asoma a tus ojos cuando te irritas, cuando te enfadas conmigo. Eres glorosiamente hermosa y caprichosamente detallista, como la escarcha en los cristales. Como la vida.


Ahora dame la mano, ya lo sabes: te quiero.

No me quieras tanto. Quiéreme mejor.


Voy a tirarte del delantal o los leggings para sacarte los colores. Lo que voy a plantear es fuerte pero como lo siento, lo escribo. No me gusta la violencia. Ninguna. Pero me parece absurdo que se arramble con los hombres cuando sale otra mujer muerta en las noticias por violencia machista. Mira, te lo voy a decir bajito para que menos duela: casi la totalidad de las muertes de estas mujeres es producida/causada por otras mujeres aunque...quien ejerza la violencia sea un hombre. Piénsalo antes de seguir leyendo.

Que levante la mano quien en su casa no ha vivido la situación de que la mamá/madre de un hijo varón no ha bebido los vientos por su hijito. Sí, esa que se quedaba de guardiana hasta que regresaba su varón del finde envuelto en elixires varios y la mamá/madre dispuesta a llevarle un vasito de leche/cola cao para que el varón duerma bien la resaca. La que cuando el varón le dijo a su mamá/madre que había encontrado novia se puso energúmena enumerandole todos los sinsabores que le esperaban al lado de una "lagarta". Y diciéndole bañada en dolor: "Y cuando te dejé seco aquí estará tu mamita/madre pa' consolarte. ¡¡¡Porque no lo olvides, hijo mio: Como te quiero yo, que te he parido, no te va a querer nadie!!! El día de la boda la mamá/madre lloró lo indecible porque "se le iba lo mejor de su casa". Una fría tarde de mudanza cuando regreso a la casa materna, ya separado pero trayendo también un nieto, ese día, volvió la sonrisa al rostro de la mamá/madre. Y voy  a contarte en que acaba este "idilio" madre/varón.

Sí, lo pienso y lo voy a escribir. Muchas mamás/madres estan enamoradas de sus hijos "varones". (¡Vaya tela! Cuando nace un niño todos vociferan "he tenido un varón" En cambio, cuando es una niña, ya no vociferan. Lo dicen con voz casi en susurro: "Sí, una nena") Y esas madres, con esa mezquina actitud siembran la mala baba en los hombres que deberian respetarlas. Ellas son las causantes de todo el asco que les profesan a las mujeres. Está inyectado en vena por sus madres que se creen que al formar pareja/casarsen las están robando a su hijo. Así que menos leña con algunos hombres y más fuego con algunas MADRES TÓXICAS. (Sin llegar a la violencia, claro)

Pinto cuadros con baile de palabras donde destellan sus alas de mariposas.



Me gustaría (saber) pintar cuadros para poder resumir en colores lo que siento a tu lado:
el naranja, sería el llanto de tu caida en bici,
el rojo, donde a chocolate saben tus palabras despues de la cena,
el azul, tus labios aristocráticos,
el verde, el mundo que te rodea,
el gris, todo lo que no te gusta,
el negro, el fondo de armario de las sensaciones,
el blanco, conformando la luz de tu belleza calmada,
el marrón, el cofre donde escondes todas esas naciones que descubres cuando bajas a la calle en un día de lluvia.

En fin, un pequeño baile de letras que incluye gajos de mandarina donde se alimentan los besos que no nos dimos este otoño. Me miras y sé que me dices: No puedo bailar contigo, siento frío y voy descalza. Yo te miro con ojos llenos de verano y te digo al oido, como un susurro: Déjalo, que todo sea duda como un columpio mecido por el viento. Que todo sea una espera donde tu calma, decida.

La sincronia lírica de un beat entre dos personas.


Y de pronto, mi madre me cogió y me abrazó.
 -Te quiero- me dijo al oído. 
-Yo también- le contesté, pero noté cómo le cambiaba el rostro... 
-¡No, no!-me recriminó-. Yo también no es un te quiero, no lo olvides nunca Alex. 
-Te quiero, mamá. ¡Te quiero! ¡Te quiero!- le grité con ganas de sacar la bandera blanca del amor puro. Ese que te llena de amor sin pedir nada a cambio.

Tu paraíso lo degusto con la yema de mis dedos.



Quizás el truco sea entregarse como si nunca fuera a doler. 
A la vida, 
al amor, 
al sexo, 
a la poesía,
a tí. 
Sin miedos, sin fantasmas que habiten tu desolada soledad.
 Al fin, solo con tu voz interior marcándote el ritmo secuencial de los días.

No esperes que vengan a rescatarte de tus fantasmas.
Esos que habitan tus recuerdos cuando cierras la puerta al mundanal ruido habitable en que se ha convertido últimamente tu vida.
Ultimamente ya no engañas a nadie. Y tú lo sabes.
El daño que me has hecho nunca se escapara de mi mirada.
No te perdono ni olvido.
No puedo.

Pero mi vida la colmo de bailes,
de música,
de besos,
de amor del bueno,
 de ese que deja huella en el alma de este poeta,
de momentos que no sé explicar al lado de Ella.
Y lo vivo todo, de nuevo, con esa mágica sensación...

....Como si fueran a prohibirlo todo mañana.

Navegando Por El Mar De Mis Silencios.



Ya ves, si estuvierais aquí, a mi lado, me gustaría contaros como me va el circo de la vida que un día me dejasteís como regalo. Sigo pensando en juntar palabras y darles magia, no sé si llegaré a algo, no lo prentendo pero me gusta acariciar palabras y soltarlas al abrigo del viento, ese que a veces me enreda con su hilo de cometa y me jode la vida.

Me produce hastio volver a las noches que un día ame, por su fiesta, porque ya no me seduce la idea de encontrarme a tipos estereotipados con ganas de venderme glamour barato. Tipos que andan con una nube colgando de su nariz, riendo a modo de saludo, diciendo que ese sirocco nace de haberse tomado tan solo unas carlsbergs.

Ahora ya no tiro de agenda para ver que amistades sobreviven después del naufragio y mundanzas. Ya no creo en nada, cuando conozco a alguien e intenta venderme sin exito, el brillo de unas palabras edulcoradas con preguntas retoricas donde, la unica conclusión que saco, es que no quieren que les pregunte por su vida que viven tan happy, estando tan solos. Ya no busco encontrarte donde me mirabas de reojo y nos reiamos, luego a escondidas. Paso de oscuridades, no por miedo a fantasmas sino porque tú, fantasma, me dabas miedo.

Ya no me produce dolor, tan solo silencio, vuestra huida donde no pudimos decirnos adios. La vida es un vaiven de momentos donde llego, a la conclusión, de que el día que soy feliz, hago afterhours para alargar esa felicidad. Ya no invento hermanos mayores, dejé de ir a ciertos lugares, ciudades para no encontrarme de nuevo con vuestro recuerdo, dejé de recordaros para que el dolor se mitigara en una reminiscencia suave. Lo he conseguido. Ya no hay dolor. Lo que sí os dire es que hay días que me siento perdido y busco una sonrisa. La de mi madre. Esa no la olvido. Es mi salvavidas.

Soy (que no es poco)


Soy un hombre lo suficientemente joven o iluso como para haber confundido hasta hace poco la piel con su maquillaje, la mano con el guante que me engancha y no quiere soltarme, y haber puesto la vista en ciertos brillos sin sustancia ni color.

Ahora, en cambio, me esfuerzo por merecer mi nombre, que me acompaña como un traje sastre hecho a medida y que en, cierto modo, me hace más libre pues nada añade ni quita, al hombre que debajo de él habita.

Me detengo y observo que romper la continuidad de alguna conducta supone la obligación de recomenzar, echarse encima algunas gotas de aventura y entrar en un momento cero fugaz  desde donde buscar algún espacio de libertad.

Porque cada vez pienso más firmemente que hay hechos y acontecimientos parecidos a un golpe de viento seco y traicionero en el trayecto de una vida. Mi vida.

En Ese Quizás Está Encerrada La Magia De Un Posible.


Con los años, vamos adquiriendo conciencia de que pesa mucho más el pasado que el porvenir, que nuestro principal bagaje consiste en lo que hemos sido. Aunque nos obstinemos en afirmar que cualquier presente se abre al futuro, el futuro no es nuestro. Nuestros son únicamente los años y los días que hemos dejado atrás.

Tal vez esa certeza tenga que ver con la muerte del alma que sobreviene hacia los cincuenta años. Al doblar la esquina de la vida, nos guste más o menos, queramos o no queramos aceptarlo, nos topamos de golpe con la maldita realidad. Pero eso no es malo, ni siquiera perjudicial, si lo sabemos gestionar bien. Yo tengo muchos menos años pero me voy preparando para dar ese salto definitivo, que llegará, y no me encuentre haciendome preguntas sin sentido. No hay tiempo que perder. Luego no, que la vida, a esa edad me han dicho que vuela.

Su presencia constante nos induce a aprovechar mejor el tiempo, ganando horas, ya que la sabia naturaleza nos permite dormir menos y nos incita a sacar réditos del pasado, incluso de lo definitivamente perdido. De eso q por olvidado no significa no sentido, vivido. Y se lleva por siempre adherido a la piel.

Las Fotos Bonitas.


A ella le gusta hacerse fotos. La primera vez que hablamos, al despedirse, me mando una foto, donde se apreciaba el colorcito después de un día de sol. Más rubia, más guapa, más ella.

Ha habido más fotos, más momentos compartidos, más risas. Un día descubrí su belleza calmada observando una foto donde aparecían ciertos rasgos que no me había parado a mirar antes. Intuí que es la misma sensación cuando conocemos a alguien y tan sólo nos fijamos en el todo sin reparar que un detalle delata más cosas de esa persona que todo el conjunto. Es otra manera de conocerse, de llegar a mostrarse sin necesidad de hablarse.

En esa belleza calmada es donde aprendo a esperarla, a descifrar sus silencios, a quererla porque sus ojos, en esa instantánea, tienen un brillo especial. En esa foto, que se hizo pensando en mi, me dice con su mirada "Te Quiero".

No Quiero Edulcorantes En Mi Vida.



Nunca he llorado con los himnos, y mucho menos por una bandera. No hay partido que me mueva al voto, no siento la patria como algo q me involucre y tenga necesidad de ir a las urnas. Me suena todo ultimamente aleatorio.

Lo que de verdad me une a tí, Woman, es bailar contigo una de los Stones, la exposición de Much en Madrid, las interesantes pelis de Wes Anderson, el summun de inicio del Parsifal...Mi vida está plena y soy muy feliz gracias a todo eso. Hoy he tenido plena conciencia de lo que le debo a esos musicos, pintores, escritores, grafitteros...Desde el más alternativo hasta el que recibe ovaciones por su obra.

Te digo con el corazón a punto de estallar q ellos sí son mi verdadera patria, porque ellos me hacen temblar, sin necesidad de que nos unan ni lenguas, ni banderas y mucho menos partidos. Como esta joyita de Emily King.

Echar a Volar


Siempre que se empieza una nueva aventura se tiene miedo a no llevar todo lo necesario para la travesia. Esta vez cuento con ganas, entusiasmo y algarabia. No quiero depender de nada ni de nadie para llevar a cabo mi plan. Salgo a la aventura, sin gps que me guie, haciendo parada y fonda donde me plazca, hablando con las gentes con las que tenga ocasión de cruzarme, sin juzgar nada, con ganas de aprender y absorber toda clase de experiencias que se me presenten y que me apetezca hincarles el diente. Ese es mi propósito. Empecemos, entonces.